El procedimiento se llevó delante en Colonia Centro, Jardines del Valle, la Colonia Deportiva y El Pedregoso, entre otros.
México.- La Secretaría de Seguridad Pública Municipal de San Juan del Río, en el estado de Querétaro, en conjunto con autoridades federales, llevó delante una serie de allanamientos en distintos puntos de apuestas clandestinas del municipio, como parte de la iniciativa doméstico para erradicar los locales ilegales, investigando presuntas violaciones a la Ley Federal de Juegos y Sorteos.
Durante los operativos se incautaron 102 máquinas tragamonedas instaladas en varios sectores de la ciudad, entre ellos la Colonia Centro, Jardines del Valle, la Colonia Deportiva y El Pedregoso, de modo ilegal y sin ningún tipo de autorización para efectuar en el comarca. Las autoridades no dieron testimonio sobre posibles personas detenidas durante los cateos.
El organismo restringido reiteró su disposición a seguir trabajando de modo coordinada con las autoridades federales para reanimar las tareas de prevención, seguridad y derecho para beneficiar y proteger a la comunidad sanjuanense.
Iniciativa doméstico
La matanza de todas las redes de apuestas clandestinas es una iniciativa aplicada en todo México. Recientemente, personal de fuerzas federales llevó delante un activo de clausura en cinco locales de Tapachula, Chiapas, donde operaban 30 máquinas tragamonedas sin autorización de la Dirección Universal de Juegos y Sorteos de la Secretaría de Gobierno (Segob). Los espacios funcionaban como minicasinos improvisados y fueron desmantelados durante el movimiento conjunto.
En el procedimiento participaron efectivos de la Secretaría de Acuarela (Semar), la Fiscalía Universal de la República (FGR) y la Miembro Doméstico (GN), quienes ingresaron de modo simultánea para incautar las máquinas e interrumpir las actividades ilegales. Encima del comiso de las máquinas tragamonedas, se aseguraron seis cajas con 5.000 juegos clandestinos.
Durante las investigaciones, las autoridades confirmaron que los inmuebles no solo carecían de permisos para efectuar, sino que siquiera cumplían con los requisitos mínimos de seguridad. Los locales no tenían extintores, señalización preventiva ni rutas de deposición, utensilios básicos exigidos para establecimientos abiertos al notorio.


